¿Qué estás buscando?

post

Mi antigua compañera Canela

Mi antigua compañera Canela

Hace tiempo que quería escribir este post sobre mi antigua compañera Canela.

Canela llegó a mi vida hace 9 años. Era una paciente habitual de mi antigua clínica que venía anualmente junto a su dueña a vacunarse. Siempre aparecía superfeliz moviendo su rabito, sonriendo (porque Canela sonreía) y mirándote con esos ojazos que parecía que se los había perfilado. Cuando la subíamos a la mesa de consulta, temblaba de miedo como pocos perros he visto temblar, pobre…

Un día apareció porque estaba malita y le diagnostiqué una fístula de las glándulas anales, algo bastante común y nada grave pero que requiere curas y unos cuidados especiales hasta que se resuelve.

Al día siguiente Canela volvió a consulta acompañada de su dueña y del padre de ésta. Cuando los vi pensé que habrían venido porque tenían problemas con las curas, cosa habitual en esas situaciones, pero cuál fue mi sorpresa cuando me dijeron…

‘Mira, venimos porque queremos sacrificar a Canela, nosotros nos encontramos a Canela en la calle abandonada y la verdad nos dio pena y por eso nos la quedamos, ya llevamos así todos estos años, pero ahora que está enferma es que no nos podemos hacer cargo de ella… blablablá, blablablá…’

No sé qué más dijeron porque dejé de escuchar… no era la primera vez, ni sería la última, que oía ese tipo de cosas…

En aquella época, desgraciadamente, no era ilegal sacrificar a un animal porque sí, y además era bastante frecuente encontrarse en situaciones como ésta… Había compañeros de profesión que sí lo hacían, otros, entre los que me encuentro, que nos negábamos, por ello alguna vez me he llevado algún insulto, grito y amenaza por parte del propietario/a.

Mientras los dueños seguían hablando miré a esa perrita, la vi tan feliz, moviendo su rabito, tan ajena a todo, sin entender lo que sus dueños me estaban diciendo, que me llegó al alma y me salieron dos lagrimones imposibles de controlar…

No recuerdo si llegué a decir algo, pero su dueña al verme así me dijo:

‘Bueno, no te preocupes, no te queremos hacer sentir mal, nos vamos a otro sitio…’

Y Canela entró a formar parte de mi familia…

Entonces pude reaccionar y les dije que por qué no me la dejaban al menos un día a ver si le conseguía una familia, que seguro que alguien la adoptaba…  Accedieron a ello y esa noche la dejamos en la sala de hospitalización donde estuvo varios días. Después se la llevó una compañera a casa y finalmente me la llevé yo de acogida, supuestamente, hasta encontrarle una nueva familia, ya que se suponía que yo en ese momento no podía tener perro… pero Canela ya no salió de mi vida hasta 7 años después cuando desgraciadamente se fue definitivamente…

Canela no fue una perra maltratada, su antigua familia la trataba bien y por eso ella los adoraba… De hecho, 3 o 4 meses después, ya viviendo conmigo, se escapó de la clínica y apareció en la puerta de su antigua casa… Su exfamilia me llamó y me la trajo de nuevo a la clínica. Estaba muy disgustada y con el susto aún en el cuerpo cuando la vi aparecer pletórica, llena de felicidad en brazos del padre de su antigua dueña…

El haber cruzado nuestros caminos fue una suerte para las dos: Canela tuvo 7 años más de vida feliz pero en verdad, la gran afortunada en este caso fui yo. Tuve el placer de compartir todos esos años con ella, siempre contenta y adaptándose perfectamente a todos los cambios, viendo como nuestra familia iba aumentando… ella era una más…

Cuando se fue me dejó un hueco que nadie podrá rellenar y aunque ahora estoy encantada con Roma, que es maravillosa, tengo claro que Canela era una perra especial.

Podría estar horas contando cosas sobre ella, así que supongo que le dedicaré otro post…

Como me ha dicho alguna vez mi hija Martina:

‘Mamá, Canela sigue viviendo con nosotros en nuestros recuerdos…’

Siempre estarás con nosotros querida Canela!

 

Some Toughts (2)

  1. ana santos
    added on 11 Jul, 2017
    Responder

    Querida elena, tus palabras se convierten en SENTIMIENTOS y todos los que leemos tus post nos emocionamos e identificamos contigo. cuando un animal llega a casa, la suerte es mutua, por ellos porque han encontrado un hogar y por nosotros, que nos HACEN florecer SENTIMIENTOS que ni siquiera SABÍAMOS que EXISTÍAN. ya conoces a mi familia gatuna-perruna y es una suerte que hayas llegado a nuestras vidas. esta noche (el gato sin nombre, aun) te espera para que lo mimes. muchas gracias por tu gran ayuda

  2. added on 25 Jul, 2017
    Responder

    Ha sido un placer poder ayudaros y estoy encantada de haber conocido a tu familia. Espero que el peque no vuelva a meterse a cocinero y se recupere pronto!

Añadir comentario

Su email no será publicado.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies